Hoy 26 de agosto del 2006 inicio con un blog. Dejo la máquina de escribir mecánica, a ratos añoro y vuelvo a teclear cuando no llega la corriente eléctrica, y me da gusto. Tendré compañías: el Dr. Pipiago, un doctor que por lo pronto no le nombro por estar enojado conmigo y la Dra. Mimiaga.
Iré por diversos caminos, no pretendo ser estático.
Saludo a la fauna toda. Tendré visitas, supongo; es abierta mi casa, ésta.
En la última línea doy a entender que mi casa es el blog; no, mi casa es todo yo: lo que hago yo, lo que sale de mí, de mi construcción; el blog sólo es un medio para encontrarnos. Salud con el vino, la música, el silencio, el empate cerebral.
Todo inicio es un parto (símbolo inolvidable), mi lejanía es el cuerpo, regresa y muerde el principio.
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